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‘El anarquista que se llamaba como yo’, el libro que nació en Google

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En la foto, Pablo Martín Sánchez está en el centro. Autor: Jesús de Matías Batalla.

En la foto, Pablo Martín Sánchez está en el centro. Autor: Jesús de Matías Batalla.

Internet es un campo inmenso, y alguno puede pensar que infinito, en el que podemos encontrar de todo. Lo mejor y lo peor. Verdades y mentiras. Obras de arte o cosas que casi mejor nunca se hubiesen creado. Pero todo eso y mucho más está ahí, mezclado de una forma que muchas veces es difícil separar de forma que lo útil y lo inútil se diferencien a la perfección. Aunque las diferencias entre lo útil y lo inútil son subjetivas y lo que para uno es vital, para otro puede ser baladí.

El buscador Google tiene un papel muy importante en la Red de redes. ¿Quién no ha buscado un nombre de una película, fotografías, vídeos, letras de canciones y mucho más en Google? ¿Y quién no ha escrito su propio nombre para saber si existimos en Internet? Es difícil vencer a la tentación, pero en ocasiones caer en ella da como resultado poner un granito de arena en la historia de la literatura y acabamos escribiendo una novela centrada en la vida de una persona que se llama como nosotros.

Precisamente eso es lo que le pasó al escritor Pablo Martín Sánchez y acabó escribiendo ‘El anarquista que se llamaba como yo‘ (editorial Acantilado), una novela sobre el anarquista Pablo Martín Sánchez, condenado a muerte en una ejecución a garrote vil acusado de atentar contra la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930/31) que el autor presentó en 2012 y que hace unas semanas hizo en la Librería ‘Diógenes’ de Alcalá de Henares en un acto al que asistieron en torno a una veintena de personas.

“Cuando puse mi nombre en Google, aparecieron varios y el que me interesó fue este. Me llamó la atención”, afirmó Pablo Martín Sánchez explicando el origen de esta novela, en la que, según sus palabras, “la dicotomía entre la ficción y la historia es un elemento fundamental. El quid de la cuestión es la frontera que las separa”. Y el lector que se enfrenta a ella, o que se dispone a leer, usando un término menos bélico, tiene que averiguar dónde está.

De hecho, según relató Pablo Martín Sánchez durante la presentación del libro, “al haber ficción en el prólogo la duda queda en la novela y los lectores creen lo escrito, sea ficción o no. Otros buscan en Internet, descubriendo que lo que creían que era cierto es falso y que lo que era falso, es cierto”. Y agregó, sin embargo, que los porcentajes de ficción o realidad en ‘El anarquista que se llamaba como yo’ “no son tan importantes”. Lo importante, señaló, es el que lector “se sumerge” en una novela en la que, en palabras del autor, la estructura se basa en que “las historias de rebelión y la vida del personaje se alternan”.

Porque ‘El anarquista que se llamaba como yo‘ es una novela ambientada en la década de 1920, girando alrededor de acontecimientos históricos como el conato revolucionario de Vera de Bidasoa (1924) contra la dictadura de Primo de Rivera. Juan Pablo Calero, profesor de ESO en el instituto Gregorio Marañón de Alcalá de Henares, definió en el acto aquellos años como “mágicos”, en los que “parecía que España y el mundo iban a cambiar de la mano de jóvenes anarquistas. Recrear esa época es el mayor logro del autor”.

“No me interesaba una novela maniqueísta”

Un libro para cada capítulo. El puzzle, que según Pablo Martín Sánchez es la clave de cada novela, se crea en forma de homenaje a diversos autores, que Martín Sánchez leía antes de escribir cada capítulo de la novela. Una obra en la que ni los buenos son tan buenos, ni los malos tan malos, afirma el escritor. “No me interesaba hacer una novela de buenos y malos, maniqueísta. El personaje no es un héroe ni un antihéroe, sino una persona normal que se vio involucrada en los acontecimientos”.

Acontecimientos, como la citada tentativa de Vera de Bidasoa, en los que la dictadura de Primo de Rivera unió a personajes históricos como el filófoso José Ortega y Gasset, los escritores Blasco Ibáñez o Miguel de Unamuno, y el propio Pablo Martín Sánchez. “¿Qué hacían todos ellos juntos? Ahí había una novela”, explicó el autor de la novela, que preguntado por uno de los asistentes a la presentación afirmó que “es imposible” no tener en cuenta ‘Soldados de Salamina’ –novela centrada en la Guerra Civil Española–‘, de Javier Cercas, “`porque sería ingenuo no tenerla como fuente, pero no es un libro de cabecera que esté en el sustrato del libro”.

“El anarquista fue un movimiento muy rico”

En la presentación de ‘El anarquista que se llamaba como yo‘, también participó el citado Juan Pablo Calero, que además de profesor de instituto es un experto en el movimiento anarquista español. Calero afirma que este movimiento fue “muy rico” y que dentro de la clandestinidad, tenía sus propios canales, en la que se desarrolló, dice, “una cultura propia que ha permitido que perviva”. “Su biblioteca superaría incluso a la del estado, pero por su naturaleza se mantuvo oculta”, aseguró este profesor.

Que también afirmó, volviendo a la obra, que “no es una novela histórica al uso”, al tiempo que comentó que lo que más le gustó de la novela es que “la realidad es el telón de fondo, trama que no se come a los personajes, lo que ocurre en otros casos, siendo un manual para marineros del siglo XIX”, en clara alusión a Moby Dick (1851), del escritor estadounidense Hermann Melville y una de las obras cumbre de la literatura universal.

“Esto (en referencia a ‘El anarquista que se llamaba como yo‘) es una novela –en la que, añade, hay una novela de amor, una novela policíaca, una de aventuras e “incluso” una gótica–, aunque sin que falte documentación histórica. Hay un trabajo de investigación muy potente”, aseguró, definiendo a Pablo Martín Sánchez como “un lector voraz, apasionado y múltiple”. Y en cuanto al contenido, Calero se preguntó: “¿A Pablo Martín Sánchez realmente le pasaron tantas cosas o el autor se ha tomado liciencias?”. A lo que se respondió: “En esta época la realidad muchas veces supera a la ficción. No todos los tiempos y épocas son iguales y los que vivieron esa generación (décadas de los años ’20 y ’30) son privilegiados por vivir unos acontecimientos casi inverosímiles y convivir con personajes como Unamuno, Picasso, Baroja, Ortega y Gasset…”

Jesús de Matías Batalla

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